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domingo, 24 de enero de 2016

La clave para el desarrollo y crecimiento de la empresa: "Enfrentar desafíos"

No es fácil hablar de las organizaciones o empresas, pues son tan diferentes como comparar a dos tipos de personas. Por lo general se pueden establecer elementos en común, agrupar según un factor (como clientes, productos que ofrecen, mercados en que compiten u otro similar), establecer modelos que entregan respuestas al actuar ante circunstancias determinadas... sin embargo la gestión que deben implementar seguirá dependiendo de cada detalle que hace única a la empresa.

Hay un elemento que es fundamental y que lo he mencionado en algunos artículos anteriores (como en "Los tres ejes del equilibrio organizacional") y es el pensar en las empresas tal como si fuese una persona en su forma de actuar y sentir. Las organizaciones tienen vida y eso es un elemento clave para entender su operación. 

Por ejemplo, ¿qué ocurre cuando una persona tiene una vida tranquila, sin problemas ni cosas que cambiar? Lo más probable es que en los primeros días sentirá una plenitud importante, por lo que estará calmado y disfrutará de sus días. Sin embargo conforme avance el tiempo comenzará a inquietarse al ver que no hay nada nuevo, por lo que caerá en la monotonía y de a poco terminará en un estado de depresión. Exactamente los mismos efectos se aplican a una organización que no enfrenta nuevos desafíos..

¿Alguna vez ha pensado en la posibilidad de vivir en un mercado ideal? Me refiero a que no existan amenazas que puedan provocar la debacle de su organización; o que la competencia sea leal por lo que no tendrá problemas para enfrentar los cambios de su entorno; ¿o imagina que sus clientes se mantuviesen fieles independiente de las acciones que lleve a cabo? Claramente esto no existe, sin embargo al ponernos en esa situación estaremos de acuerdo en que se volvería extraño querer realizar cambios en la empresa: pues haga lo que haga el resultado será el mismo.

Lo extraño es que a pesar de que este tipo de mercados ideales no existen, de todas formas podemos encontrar empresas en donde prefieren hacer nada y seguir teniendo los mismos resultados.

¿Qué ocurre cuando nos sentimos en una posición cómoda en la competencia?

El primer efecto es que la alta dirección tiende a relajarse, pues estima que no es necesario efectuar grandes inversiones para ganar terreno en el campo de acción. Y una consecuencia potente, es que si me siento tranquilo dejo de plantearme desafíos... con ello se disminuyen o eliminan los presupuestos de Innovación o Desarrollo. Un efecto secundario, es que comienzo a aumentar el control en las personas y los recursos, por lo que deseo incrementar la rentabilidad sin vender más unidades o a un mayor precio (elementos básicos de Producción). Finalmente el equipo humano ve como disminuyen las proyecciones laborales (ascensos o capacitaciones) y el desarrollo profesional (estudios enfocados a otorgar más herramientas para trabajar).

Normal es ver este tipo de situaciones en empresas que enfrentar crisis internas o por políticas macroeconómicas del país donde actúan. Lo más probable es que se preparan para la debacle y por eso evitan realizar inversiones o dar "palos ciegos" en diferentes direcciones. ¿No es una mejor alternativa enfrentar una crisis con mayor creatividad y optimismo?

Propongo entonces que la empresa sea capaz de enfrentar con otra estrategia este tipo de situaciones, en donde permita que los colaboradores generen nuevas iniciativas y sobretodo que se abra la organización a aceptar nuevos desafíos, seguir otros rumbos y buscar motivaciones nuevas en el mercado para establecer objetivos.


El rol principal de la empresa es "satisfacer una necesidad" y el ser humano (independiente del momento en que se encuentre), siempre tendrá al menos una necesidad que requiere ser cubierta. En las crisis hay un montón de solicitudes, incluso en los momentos de auge en donde se desea lograr la autorrealización... Entonces debemos formar organizaciones que todos los días puedan ver más allá de su propio campo de acción, que puedan pensar por sí solas (no sólo por el dueño o jefes sin liderazgo), que presente nuevos desafíos que motiven a los colaboradores para crecer, desenvolverse y presentar soluciones que pueden llegar a ser un gran acierto. Cada cambio lo debemos visualizar como una excelente oportunidad para crecer, evitar la monotonía, concentrarnos en lo que realmente importa y hacer de la actividad diaria un lugar donde quiero trabajar.

lunes, 21 de diciembre de 2015

La receta de un buen emprendedor

Todos los emprendimientos son distintos, sería contraproducente pensar que hay un único camino para cumplir los sueños de los emprendedores. Por ejemplo, pensar que un proyecto privado relacionado a la educación lo debo manejar de igual forma que una iniciativa para la salud pública. Claramente allí aparece un factor de análisis: ¿el nicho de mercado es privado o el servicio público?, luego aparecen otras como ¿producto o servicio?, y así sucesivamente hasta tener un mapa de interrogantes relacionadas entre sí.

Si todos los emprendimientos son distintos... ¿puedo buscar algún factor que me permita alcanzar el éxito? La respuesta es que si, y en verdad debo centrar la atención en el emprendedor sobretodo en etapas tempranas del desarrollo de sus ideas. Hay que recordar que es en la fase inicial en donde hay más deserciones. De hecho pensemos en nosotros mismos en el día a día, ¿cuántas cosas logramos concretar de todo lo que decimos que haremos? "estaba pensando en comprar esto", "quiero hacer este arreglo en la casa", "iré todos los días al gimnasio a ponerme en forma""podría hacer esto o aquello", pero por diferentes circunstancias nos desenfocamos y seguimos con la rutina. En realidad no son situaciones aisladas, está en la naturaleza que exista desmotivación o simplemente establecer prioridades para cubrir necesidades.

¿Se imaginan un emprendedor que pensara de esta forma? En verdad el verbo emprender y según la Real Academia Española es "Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro" (RAE, 2015). Por tanto debe tener un riesgo implícito, algo que no es fácil y que requiere de empeño, es decir que requiere de motivación, de ilusiones, de resistir a la frustraciones, ser proactivo, buscar soluciones... y una serie de más características. Quizás alguno de ustedes se sienta identificado con estas características, de ser así creo que tienen una buena base para ser grandes emprendedores.

Una receta clara para ser emprendedor no existe, porque comprende muchísimos elementos mezclados entre habilidades blandas y conocimientos técnicos-teóricos, pero quiero presentar una receta con los ingredientes infaltables... se puede sazonar de distinta manera, agregar algunas variaciones pero el resultado debiese ser el mismo: la concreción de un sueño.



Preparación:

En un recipiente muy grande de Motivación (mientras más grande mejor), agregue un litro de Flexibilidad y un kilogramo de Adaptación al cambio, le será muy útil para amoldar. Considere un par de cucharas de Iniciativa y una pizca de Innovación, para dar un sabor único.

Mezcle bien todos los ingredientes, de modo que se coordinen e integren de la mejor manera. Hornear a fuego lento con Resistencia a la frustración y reposar con Resiliencia, espere resultados. Si no ve respuesta agregue Proactividad.

Sirva con Ilusiones y Confianza.

Puede sazonar a gusto según las necesidades de la idea, pero los ingredientes principales (en negrita) siempre deben estar presentes. ¡Siga los concejos y será un gran Emprendedor: mucho éxito!

lunes, 14 de diciembre de 2015

Tres inventos accidentales que se resideñaron para ser exitosos

Un elemento que siempre aparece en la definición de "Empresa" es el satisfacer una necesidad, y es correcto pensar que la organización existe si hay al menos un cliente que requiere de mi producto o servicio. De igual forma, los conceptos de innovación, ideas y emprendimiento buscan tener como pilar fundamental de su existencia el reconocer primero una necesidad y luego todo lo demás.

Me parece interesante analizar ese punto, ya que la historia nos ha demostrado que no es el único camino para obtener algo exitoso y que perdure en el tiempo. 

Caso 1: En el verano de 1983 el chef George Crum se encontró con una situación particular y no extraña en nuestros días: un comensal le pidió mejorar la preparación de unas papas a la francesa, el cliente deseaba más crujencia. El chef mejoró el producto pero seguía siendo rechazado, es ahí cuando en un momento de enfado decide rebajar las papas muy delgadas y freir en aceite, además de agregar mucha sal... ¿qué ocurrió? para su sorpresa el cliente se maravilló con la preparación y pidió repetición. Fue tal la fama que George abrió su propio restaurant y el éxito de las papas fritas se mantienen hasta nuestros días. A pesar de que buscaba irritar aún más al comensal, logró crear un producto cuya demanda durante el 2014 en Estados Unidos alcanzó los USD 6.000.000.000 en ventas.

Caso 2: ¿Otro ejemplo? En 1951 un ingeniero eléctrico llamado John Hoops estaba llevando a cabo una investigación sobre la hipotermia. Planteaba en sus estudios que si se usaba calor generado por una frecuencia de radio sería posible restaurar el calor en el cuerpo. Uno de esos días experimentó con un corazón que se había detenido a causa del enfriamiento y para su impresión se percató que los impulsos eléctricos podían estimular la frecuencia cardíaca... desde aquel día fue inventado el marcapasos, Hoy en día se utiliza también en el cerebro para curar la esquizofrenia y ha reducido su tamaño al de un dedal, siendo menos invasivo y de fácil implantación.

Caso 3: Uno de los casos más claros en el mundo es el de Jhon Pemberton, un farmaceútico que vivía en Atlanta y que en 1880 vendía un jarabe en base de vino y extracto de coca, lo cual permitía curar los dolores de cabeza y desórdenes nerviosos. Su suerte cambió cuando en 1885 se prohibió la venta de alcohol en su región, por lo que tuvo que resideñar su jarabe... decidió que la base fuese la coca y mezclar con agua carbonatada, lo cual dio como resultado una bebida muy particular para aquellos días. Desde ese entonces se creó en el mundo la Coca Cola, un refresco de fantasía que sigue vigente al día de hoy, en el año 2013 registraron ingresos de USD 46.850.000.000 y se calcula que sólo en Estados Unidos el consumo por persona de gaseosas es de 42 galones, algo así como 159 litros al año (de los cuales la preferida es el jarabe del señor Pemberton).

Imagen: Necesidad inicial vs Resultado final

¿Qué tienen en común estos inventos? La capacidad de ¡adaptación!... es necesario señalar que no necesariamente la idea nace bajo la premisa de reconocer primeramente una necesidad, sino más bien nunca debe faltar la capacidad de flexibilizar en la creación del producto, ver más allá y ser capaz de resideñar las veces que sea necesario para que sea atractivo y por ende exitoso.

Es importante nunca olvidar que una buena idea no sólo se compone de la visión del inventor, sino también de lo que ve y valora el público objetivo. Por eso es importante estar atento a las señales que nos entrega el mercado, a las diferentes oportunidades y aprender de la historia para no cometer los mismos errores.

Puedes seguirme en Twitter en: @aoyarzunc